lunes, 19 de enero de 2009

«Cree el ladrón...»

Hace un tiempo, el ministro Fernández (Aníbal) tildó a Macri de «burro».

Hoy le endilga con «vago e inculto»

Da la sensación de que, cuando no hay argumentos de fondo para la polémica, se recurre al facilismo del agravio personal.

¿O será por aquello que dijo Cervantes: «Cree el ladrón que todos son de su condición»?

viernes, 24 de octubre de 2008

Antes de que el agua nos llegue al cuello...

Anoche vi un programa periodístico en el que el Sr Voudou, presidente de ANSES, explicaba las razones y bondades del proyecto de ley de estatización de las AFJP.

Me pareció una persona muy preparada y convincente, capaz de persuadir a cualquiera.

Entre otros de sus argumentos, a los que adhiero, dijo que “…hoy, el agua nos llega a los tobillos. No debemos esperar a que nos llegue al cuello…”

Eso debería ser una máxima a seguir por todos los gobiernos, y seguramente así sería si estuviesen (los gobiernos) en manos de verdaderos estadistas. De corazón deseo que, de ahora en más, ese sea el hilo conductor con que rijan nuestros destinos.

Pero esa misma afirmación me dejó una duda.

Si realmente todavía el agua está en los tobillos ¿por qué la premura?

¿Por qué, una vez más, salen con un hecho cuasi consumado? Y digo cuasi consumado, porque seguramente, los bloques de legisladores oficialistas saldrán a defender el proyecto tal como se envió.

¿Por qué no llamar a un debate previo antes de darle forma? Así se evitaría, por ejemplo, la angustia de los afiliados a las AFJP y también de paso, las corridas en la bolsa.

Y ya que hablamos de los afiliados ¿Los habrán consultado antes? Porque, si no me equivoco, ellos son los destinatarios de las bondades del proyecto y de los desvelos de la presidente.

Y, si mal no recuerdo, hace poco menos de un año se les dio la posibilidad de pasar a la ANSES, y solo una minoría eligió esa opción.

¿No será que pensaban en un éxodo masivo y no les salió?

Ahora se contraviene flagrantemente esa decisión, sentando un precedente peligrosísimo. Con criterio parecido, mañana, ante una elección adversa, puede desconocerse su resultado y actuar en consecuencia.

¿No sería hora de abandonar este hábito de los golpes de efecto, los anuncios rimbombantes frente a las cámaras, y con los muchachos de los bombos en la calle?

¿No sería mejor usar esas mismas cámaras para dar conferencias de prensa un poco más frecuentes y más serias?

martes, 21 de octubre de 2008

ENTRE GALLOS Y MEDIANOCHE

Otra vez. Igual que con la famosa 125.

Entre gallos y medianoche, producto de la elucubración de algún cerebro predestinado, nos quieren hacer tragar, esta vez, que se trata de los jubilados.

¿Nos dirán que es para cerrar otra cuenta social?

No se puede pensar bien cuando uno ve la premura y el secreto con que se manejó la decisión, y la cantidad de dinero que pasarán a manejar, quienes ya nos han demostrado sus capacidades (llámese fondos de Santa Cruz, Skanka, Antonini, tren bala, etc).

Si la preocupación fuesen realmente los jubilados ¿por qué no se abrió con tiempo un debate serio? ¿Habrán consultado a los afiliados de las AFJP?

¿Por qué se insiste con esta práctica nefasta que ya demostró su capacidad de paralizar al país en ocasión de la 125?

Ahora se pretende que el congreso apruebe una vez más a libro cerrado el producto de la iluminación de algún cerebro.

¿Se conseguirá nuevamente un voto “no positivo”?

miércoles, 17 de septiembre de 2008

¿Qué burbuja?


Nuestra presidente ya nos tiene acostumbrados a sus rimbombantes frases de efecto.

En este caso dijo algo así como que “el primer mundo que nos vendieron como la Meca, se cae como una burbuja, mientras nosotros nos mantenemos (gracias a la gestión K) vivitos y coleando”.

Más allá de que las burbujas suelen elevarse en el aire y no caer estrepitosamente (como parece augurarle al primer mundo), se entiende claramente cuál es la comparación que quiso usar.

Analicemos:

* ¿Quién nos vendió qué? El primer mundo (esto es una manera de llamar a los países a los que les va bien, que son prósperos, que tienen a su población bien alimentada, bien educada, bien vestida y bien atendida en lo asistencial, para citar algunos ítems) está allí. No parece que lo hayamos comprado. No parece que haya estado en venta. A lo mejor alguien quiso comprar la idea de cómo lograrlo, lo que sería buenísimo. Por lo menos es lo que dicen que piensan hacer todos los líderes nacionales y populares de eso que, también difusamente se denomina tercer mundo. En vez de decir, habría que hacer. Pequeña diferencia.

* ¿Nos imaginamos al primer mundo cayendo estrepitosamente? ¿Nos imaginamos a sus ministros de economía viniendo a Buenos Aires a pedir por favor que les prestemos dinero? Tal vez vendrían a pedirnos que les refinanciemos a tasas razonables. Tendrían piquetes reclamando a sus gobiernos que no nos paguen la deuda usuraria. Y que nuestros organismos de crédito no les auditen las cuentas, así podrán gastar nuestro dinero en trenes bala que tal vez no construirán…

* Cuesta creer que aquellos se caerán y nosotros no. Cuesta creer que India y China, si se caen las economías de occidente, seguirán creciendo y pagando nuestros productos a los precios de los meses pasados. Y con ello, la “ganancia extraordinaria” de los comodities, parece que ya no será tan extraordinaria de cara al futuro inmediato.

* ¿Será tan sólida nuestra economía en un escenario como el que parece avecinarse?

Ojalá yo esté equivocado y no nuestra presidente. En todo caso, la burbuja parece ser el mundo que construyó la lógica K. Solo espero que esta burbuja no estalle…

viernes, 5 de septiembre de 2008

MÁS VALE MALO CONOCIDO…

MÁS VALE MALO CONOCIDO…

(Incendiemos otro tren.)

Los episodios de Constitución, Haedo y algún otro que no recuerdo, no fueron suficientes. Ahora tenemos que lamentar otro episodio de ira acumulada, con la pérdida (por parte de todos nosotros) de varios vagones de tren. Ni qué mencionar las pérdidas del pobre quiosquero cuyo único pecado (tal vez tenga otros, pero quedan reservados al juicio de Dios) fue instalarse en la estación equivocada.

Es, desde luego, más fácil encontrar rapidito algún chivo expiatorio —llámese PO, Quebracho o Mongo Picho— para no hacer ninguna autocrítica.

Yo pregunto: luego de aquellos episodios ¿Se Buscaron soluciones de fondo al diario calvario de quienes viajan a trabajar?

La respuesta oficial parece ser:

No señores. Eso sería un craso error. Si solucionamos este problema, aparecerán otros con los que tendremos que lidiar, y mejor nos quedamos con este, que ya lo tenemos remanyado. Más vale malo conocido

Y más que un desvarío de mi loco cacumen, esta parece ser la política oficial. Si se hiciera un poquitín de autocrítica, tal vez habría que interpelar al famoso Jaime. ¡Más vale que eso no ocurra nunca! Si tuvieran que reemplazarlo, ¡Quién sabe qué nos tocaría en suerte! Quedémonos con lo que tenemos, que: “más vale malo conocido…”

Claro que se han comprado nuevos vagones. Eso está a la vista, y no solo en la línea del oeste. Pero: ¿se cumplen los horarios? ¿Se trata con consideración a los pasajeros? Ante un problema o retraso ¿alguien les da explicaciones? ¿Se los trata (no digo con amabilidad, que sería un lujo) con corrección y profesionalismo? Los baños de las estaciones ¿son acaso de higiene pasable?

Este destrato o maltrato, se me ocurre que sucede porque al concesionario no le importa el pasajero. Y no le importa, porque lo que sí le importa es el subsidio. Desde luego que es bueno viajar barato, pero a la postre, cualquier subsidio, lo pagamos todos. Aún los que no viajamos. Tal vez sería más razonable cobrar menos IVA a la leche, al pan, a la carne, etc. y compensar esa menor recaudación con menor subsidio. Entonces, todos pagaríamos menos por la leche, el pan, la carne, etc. y solo pagarían un poco más el boleto de tren quienes lo usan. Con esto, ganaríamos que al concesionario pasaría a importarle un poco más el pasajero. Digo yo ¿no?

Y el que da los subsidios ¿está interesado en los pasajeros? Parece que sí, porque ya nos ha demostrado sus desvelos tramando la ejecución de un Tren Bala, que solucionará, seguramente, los problemas diarios de millones de trabajadores.

Mientras tanto, nos quedamos como siempre, con lo malo conocido…

miércoles, 20 de agosto de 2008

Fe de erratas

Por razones de formato, salió mal la fórmula del fracaso en la entrada anterior.
Quise expresar que el fracaso es igual a: (I+C+D)/100.
Queda aclarado

Las crisis

Revolviendo viejos papeles encontré algo que había escrito en plena crisis de fines del gobierno de De la Rúa. Como suele suceder en nuestro país, las cosas nunca pierden actualidad. Nuestros problemas parecen ser recurrentes, pero en realidad lo que ocurre es que siempre damos vueltas y más vueltas sobre lo mismo. En fin, quiero compartir aquello que había escrito.

La Crisis

La Política

Los hechos de la política son siempre evaluados según nuestra particular óptica. Así, aplaudiremos o denostaremos un mismo suceso, dependiendo de nuestra respectiva preferencia, o nuestra identificación con tal o cual sector. Por ello, al finalizar su mandato un gobernante, suele haber quienes lo aplaudan y quienes lo critiquen. Con gobiernos normales, y en países normales, esto sería absolutamente lógico, ya que costaría imaginar alguna administración que hubiese hecho todo mal o todo bien.

Podríamos ser admiradores de Menem o de Alfonsín; hipercríticos de De La Rúa o de Duhalde.

Pero hemos llegado a un grado de postración absoluto, en el que la generalidad de la gente ve como desciende inevitablemente su nivel de vida. Y esto hablando de quienes aún conservan un trabajo. En esta situación, es difícil creer que toda la culpa de nuestros males la tiene De La Rúa. Tampoco es creíble que los males dejados por su antecesor fueron tantos y tan absolutos que a pesar de los enormes y eficaces intentos de “Chupete” y los Sushi Boys este resultado era inevitable.

Las provincias, por su parte, muestran en general situaciones parecidas. Y si vamos a los municipios, el panorama no es muy distinto.

La conclusión entonces se me ocurre que es que el resultado de la política, ha sido en general muy pobre, lo que lleva a generalizar la bronca contra los políticos.

¿Y la responsabilidad?

Ante un resultado exitoso, aparecen rápidamente quienes se adjudiquen la autoría, pero de los fracasos, somos maestros en esquivar el bulto. La gente, según su preferencia, dirá que son los radicales o los peronistas. Los políticos oficialistas dirán que la oposición solo supo poner palos en la rueda, y los opositores que el oficialismo es incapaz.

Los votantes, sin ningún asomo de culpa, dirán que el pecado es de los políticos, y con frases como: “¡A mí no me interesa la política!” “¡El Gobierno no me dan de comer!” ”Yo no tengo tiempo para esas cosas”; se desligan del problema. Claro, la política no les interesa, pero los resultados de esas políticas les dan muchos dolores de cabeza.

Los políticos dirán que los militares son los responsables. Los de uniforme dirán que ya pasaron dieciocho años y mirarán para el costado. Y así podemos seguir hasta el infinito. ¿Entonces? ¡Somos todos responsables! ¡Qué alivio! ¡A mí me cabe solo una treinta y siete millonésima parte de la responsabilidad! La misma responsabilidad que tiene mi hija de dieciséis años o que el bebito de la vecina que tiene apenas dos días de nacido.

Alguno negará en forma absoluta esa ínfima parte, pero para otros ¡es realmente una bicoca!

Lo mismo un burro que un gran profesor

Lo concreto es que la responsabilidad es de todos. Para eso se inventó la democracia, caramba. Todos iguales. Lo mismo un diputado que un ciruja. Igual el bombero que el presidente. La misma carga para el cartonero que para el intendente. Allí vemos codo a codo el concejal y el barrendero. Igual el ladrón que el juez... ¡Ah, no!, esto ya no es lo mismo. El ladrón está fuera de la ley...No podemos comparar...El país está en bancarrota, pero no comparemos a los ladrones con quienes trabajamos honestamente....

Las causas

En una hipotética ecuación del fracaso tendríamos:

I + C + D

F (%) =

100

Donde:

F = Fracaso. Se expresa en porcentaje, correspondiéndole a Argentina el valor de 100 (obviamente no hay valor teórico superior, y es por eso que no lo hemos superado aún. No obstante, con perseverancia podemos llegar a lograrlo).

I = Incapacidad de los gobernantes. Su valor relativo queda a criterio de quien lo analice. En todos los casos es elevado.

C = Curro. Su valor es elevadísimo y, lo que es peor, generalizado ampliamente entre gobernantes y gobernados.

D = Desidia. También llamado Indiferencia. Esto también está generalizado ampliamente, pero entre los votantes. Ahora, cacerolas de por medio, y para cuidar quintitas propias, tiende a decrecer.

Cada analista político puede variar los valores relativos de los sumandos de la ecuación, pero obviamente, el valor final dará, en todos los casos, 100. Algunos, cegados de ideología, le cargan las tintas al Imperialismo, a la Oligarquía, al Proletariado, a la Iglesia, al Estatismo, a la Cosmografía, al Neoliberalismo, a la Paleontología, etc. En mi modesta opinión, mientras los valores de I y C en la ecuación sean tan elevados, no hay sistema, o ideología que pueda haber fracasado, a no ser que al que imperó en Argentina lo bauticemos. ¡Eso! Algo hemos logrado, fundamos un nuevo sistema político-económico-social. ¡Sí señor! Y ya propongo un nombre para él:

Chantocracia.

Es un sistema absolutamente justiciero. Yo diría que está más a la izquierda que los más radicalizados movimientos de los 60 y 70. En efecto, en la Chantocracia, se reparte igualitariamente:

· La mishiadura.

· Las responsabilidades (según ya hemos visto anteriormente)

De este último ítem debemos excluir a los ex presidentes, pues por un designio celestial están excluidos de pecado. De no ser así no se explicaría como uno desde su banca de Senador, y el otro desde un coqueto balneario (eso sí, de una República Hermana) se explayan en explicaciones acerca de lo que hay que hacer. Lástima que también está generalizada la ignorancia, y por tal razón no alcanzamos a comprender tan insignes mensajes. ¿Y Chupete? Bueno, démosle tiempo y ya nos ilustrará con sus sabias admoniciones.

Buenos Aires, marzo de 2002.

Infantilismo político y “vacas sagradas”

    Cuando uno es niño, suele pedir cosas que están fuera de las posibilidades de nuestros padres, pero eso no entra en el universo de nuest...