martes, 24 de febrero de 2026

Mitos, falacias y bolu… reflexiones


«Si no les gusta formen un partido político y ganen las elecciones». Frase muy acertada de la prestante dama que nos supo asestar dos presidencias y una vicepresidencia. Lo dijo cuando alguien –no recuerdo quien– tuvo el atrevimiento de criticar sus excelsas políticas. Hoy podríamos decir lo propio a los legisladores de su partido que no soportan la idea de que no poder manejar el Congreso a su voluntad y tratan de obstruir su cometido por todos los medios legales y de los otros.

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«Las ideas liberales y capitalistas quieren a los proletarios cada vez más pobres». Lo concreto es que la realidad se da de patadas con esta afirmación. ¿Dónde son más pobres los proletarios, en Suiza o en Cuba? ¿en Canadá o en Nicaragua? ¿en Nueva Zelanda o en Venezuela? ¿En la Corea del Sur o en la del Norte? Y la lista podría continuar. Eso es la realidad empírica, pero también podríamos teorizar: ¿A quién le van a vender sus productos los malvados empresarios? ¿A una masa de desposeídos sin poder de compra ni para papel higiénico, si lo consiguen?

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«La inflación es un fenómeno multicausal donde la puja distributiva y la codicia empresaria juegan un papel preponderante». Lo que no explican estos opinólogos es por qué justamente los empresarios y comerciantes de los países sin disciplina fiscal son los que “suben los precios”. Y en esos mismos países, cuando se adoptan medidas correctas de disciplina monetaria, esas apetencias desmedidas se apaciguan.

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«Nací peronista y voy a morir peronista porque Perón y Evita le regalaron su primera bicicleta a mi papá y a mi mamá una muñeca. También le regalaron a mi abuela una máquina de coser». Entiendo claramente la adhesión al peronismo de esos padres y esa abuela, pero me cuesta entender que alguien deba mantener una fidelidad perruna e irreflexiva por esa causa. Si eran tan buenas esas políticas; ¿por qué no siguieron regalando bicicletas y muñecas tantos gobiernos peronistas posteriores? ¿Será que, cuando se acabaron las vacas gordas de la posguerra, se acabó también la generosidad ilimitada (con plata ajena) de los gobiernos peronistas? A mi me queda claro que se trató de una política perversa, pero muy eficiente, de adoctrinamiento y lavado de cerebros. Los resultados están a la vista.

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«El capitalismo crea una desigualdad inaceptable. Por eso hay que expropiar a los grandes empresarios industriales o rurales para logra una mejor distribución de la riqueza». No importa que cada vez que se aplicaron esas medidas, terminaron en un estruendoso fracaso. Es cierto que dentro de un sistema capitalista liberal hay desigualdades (que son propias de la naturaleza humana) y no es tema que preocupe a quienes sostienen estas ideas. Nadie se muere de desigualdad, pero sí de pobreza. Veamos los índices de desigualdad entre un par de naciones: Canadá es mucho más desigual que Bangladés. ¿dónde preferirían ser pobres, en el primero o en el segundo país? Fácil resulta igualar para abajo; solo se trata de practicar aquellas expropiaciones y todos seremos igual de pobres, excepto, claro está, los integrantes de la nomenklatura. Para igualar para arriba, en cambio, hay que generar mucha riqueza previamente, cosa nada fácil sobre todo si terminamos con la “clase empresaria”. 

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«Los ferrocarriles no se diseñaron para las necesidades de nuestro país, sino para los intereses británicos». Es probable que así sea, al menos en parte. Lo que nunca leí de tantos historiadores revisionistas y opinólogos progres es cuál sería el entramado ferroviario que sí se ajustaría a los intereses nacionales. ¿Será que no tenían ni la más rep… remota idea y solo exponían sus inveteradas bolurreflexiones?

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«El machismo es el responsable de que las futbolistas ganen menos que los varones solo por el hecho de ser mujeres. Ellas juegan con las mismas reglas, 90 minutos por partido y en canchas de iguales dimensiones». Pero en ese análisis no tienen en cuenta que un jugador, varón, que integra un plantel de segunda categoría, también juega los mismos 90 minutos que un jugador de élite y no cobra lo mismo. ¿Será que hay algunos que generan más ingresos que otros y por eso les pagan más? ¿O será que quienes pagan son solo machistas y cholulos de las grandes figuras y, por lo tanto, pierden plata?

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«Hay que proteger a la industria nacional mediante aranceles a la importación, para proteger el trabajo argentino». Luego de décadas de proteccionismo, logramos una industria mayoritariamente raquítica con productos más caros y de menor calidad que los importados. Parece que tan evidentes resultados no están a la vista de esas mentes tan sensibles. Recuerdo un chiste que decía que una herramienta había durado muy poco y una similar funcionaba perfectamente luego de muchos meses de trabajo duro. La explicación era que una se había hecho en una fuente de trabajo y la otra en una fábrica …  

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«Los empresarios no son necesarios para el funcionamiento de una fábrica o cualquier tipo de emprendimiento. Los empleados, operarios y obreros, saben perfectamente hacer su trabajo y podría funcionar todo igualmente». Notable reflexión, sobre todo porque no tiene en cuenta que son los empresarios los que crearon las empresas, los que tuvieron la idea y los que asumieron los riesgos. Es notorio –pero estas mentes escasas de neuronas no lo ven– que casualmente todas las empresas fueron creadas por los empresarios, pero no por los operarios…

miércoles, 26 de noviembre de 2025

¿Femicidio o violencia intrafamiliar?

 Hoy vi en el noticiero de un canal de TV que una joven mató a puñaladas a su novio y eso me llevó a las siguientes reflexiones:

Nadie puede dudar que es mucho más frecuente el hecho de que un varón mate o simplemente golpee a su pareja mujer que el caso contrario. Pero la pregunta es si por ser más frecuente lo hace más grave, al punto de crear una figura penal como el «femicidio».

Creo que ambos casos entran en lo que podríamos llamar «violencia intrafamiliar» o, si se quiere, «violencia de pareja» y no de «violencia de género» (y, de paso, me gustaría que alguien me explique qué es el “género”, aparte de una categoría taxonómica y un accidente gramatical).

Por lo tanto, la figura del femicidio es un mamarracho absoluto, ya que no creo que haya muchos casos en que un varón mate a una mujer por el hecho de serlo. Más bien se trata de otras cuestiones vinculadas tal vez al alcoholismo, a celos descontrolados, a simples desequilibrios mentales o a un complejo exacerbado de inferioridad. Y se da casi en exclusividad dentro de parejas, porque no me van a hacer creer que una mujer muerta en ocasión de robo cae dentro de la figura de femicidio.

Conclusión: crear una figura penal que aumente las penas, no solo es un claro caso de desigualdad ante la ley, sino que ya ha demostrado largamente su ineficacia. Por tanto, habría que estudiar muy a fondo las causas y actuar sobre ellas.

Volvamos al hecho de la noticia que comenté; sospecho que tratarán con más benevolencia a la asesina por ser mujer. ¿Qué creemos que opinarán los familiares de la víctima?

martes, 28 de octubre de 2025

La situación actual

 La situación actual

¿Estamos en una situación socioeconómica brillante o siquiera próspera? Con toda seguridad que no. ¿Eso habla mal del actual gobierno? No necesariamente.

Veamos: hay un principio de la medicina homeopática que dice que el proceso de la curación comienza con un agravamiento de los síntomas. Podemos no creer en la homeopatía, pero sí es fácil de verificar que las medicinas que curan, no suelen tener buen sabor. 

Seguramente los subsidios permanentes a las familias –en forma directa o a través de las tarifas de los servicios domiciliarios y el transporte– han servido de analgésicos para sostener una ilusión de confort dentro de la pobreza, pero de ninguna manera sirvieron (ni servirán jamás) como remedio para lograr una mejora genuina en la situación social.

Es claro que no se logra sacar de la pobreza a un porcentaje tan alto de la población en pocos meses. Tampoco es sensato pensar que ello se logra mediante los subsidios como herramienta; la sola existencia de este tipo de asistencialismo durante tantas décadas, es la mejor prueba de que ese modelo solo logra mantener a un número enorme de ciudadanos en la pobreza y en la dependencia del estado supuestamente benefactor.

Nadie puede dudar que no se logra un país próspero sin una cuota de sacrificio; que la mejora en el nivel de ingresos, sostenible en el tiempo, viene de la mano de una mejor calidad y productividad del trabajo; y que nada de eso se logra sin inversiones productivas, creatividad e innovación. En otras palabras; no se puede ir de Uganda a Noruega sin pasar por El Cairo y Roma. 

Previamente, y como base de todo ello, es necesaria una educación pública de calidad.

¿Está este gobierno trabajando en ese sentido? Y si así fuera, ¿lo está haciendo con acierto? El tiempo lo dirá.

Hoy, como ciudadano lego en cuestiones macroeconómicas, solo me queda esperar resultados en el mediano plazo para poder responder a esas preguntas.

Antes que juzgar a un gobernante por sus formas, deberíamos juzgarlo por sus resultados, teniendo en cuenta que ya ha pasado un año y medio de gobierno y ya hay muchas acciones para evaluar, tanto si se está de acuerdo como si no. Las detracciones, censuras y reproches, cuando provienen de los sectores que nos han llevado a esta crítica situación, no son para ser tenidas muy en cuenta.




viernes, 19 de septiembre de 2025

La batalla cultural

Hace unos años leí una nota muy interesante que trataré de reproducir como la recuerdo, por lo que no es textual ni el nombre de los protagonistas es el real.

Se trataba de un intelectual liberal, al que llamaremos Juan,  y de un empresario –muy emprendedor, por cierto– al que llamaremos Pedro, que, habiendo leído a este intelectual, se convenció de sus ideas. 
Por ese motivo, Pedro se reunió con Juan y, luego de algunas charlas muy instructivas decidió lanzarse a la lucha política para impulsar esas ideas que consideraba positivas para el conjunto de la sociedad.
Al conocer esa decisión, Juan le dijo que no perdiera el tiempo. Con mucho esfuerzo y una cuota de suerte, tal vez lograría llegar al gobierno, pero que de poco serviría si no había un convencimiento y consenso generalizado de la población. En tal caso, el fracaso sería previsible porque, cualquier sacrificio que demandase la transición, no sería tolerado por el electorado y el derrumbe sería inevitable con nefastas consecuencias. En efecto, no solo por el fracaso en sí, sino por el desprestigio de las ideas. Ese fracaso sería, en la opinión pública, imputable a esas políticas liberales. Y ese retroceso sería el entierro, por muchos años, de esas ideas. Lo sensato, para Juan sería dar la «batalla cultural» , hoy tan famosa y mentada.

Está claro que la opinión pública está, aún, muy lejos de abrazar mayoritariamente estas ideas. El voto al actual gobierno no fue por convencimiento sino por repudio al estrepitoso fracaso del anterior.
Los sabios conceptos de Juan son palpables en estos días. La debilidad legislativa, que parecía no ser tan importante, y de hecho no lo fue en un principio, hoy se muestra implacable y absolutamente decidida al derrumbe de nuestro actual gobierno. Y esa furibunda arremetida no es por mal desempeño del Ejecutivo ni por el fracaso de sus políticas, sino todo lo contrario. Al advertir el éxito de estas medidas, la clase política vio con claridad cómo peligraba su permanencia y utilizó todos los recursos a su alcance con medios legales y de los otros en su arremetida.
Estamos a las puertas de un nuevo retroceso que, esta vez, no sabemos cuán profundo puede llegar a ser. Los que tenemos más años de lo que quisiéramos, ya estamos acostumbrados esta clase de tragedias e intentaremos una vez más, tratar de sobrellevarla si se llegara a lo que temo.
¡Qué estrepitoso fracaso como generación le legaríamos a nuestros nietos!


lunes, 28 de julio de 2025

Reflexiones preelectorales

Esto lo dije hace unos años, pero, con algunas modificaciones, viene bien a cuento ahora. Ya sé que copiar es plagio, pero no creo que yo mismo me demande por ello. 

REFLEXIONES PREELECTORALES

Cuando veo los ingentes recursos que, durante las campañas electorales, se invierten en panfletos, banners, pasacalles, spots televisivos y radiales, murales, actos, etc, con que nos abruman antes de la elecciones, no puedo menos que preguntarme de dónde salen tales recursos… Como esta cuestión queda siempre sin respuesta, mientras medito acerca de ello, me hago otra pregunta: ¿Quién está tan interesado en ganar esa presidencia, esa gobernación, intendencia o escaño parlamentario? Alguien debe tener poderosas razones para financiar semejante dispendio. La conclusión que saco es que el resultado de las elecciones es muuuuuuucho más importante para los candidatos (y para quienes los financian) que para el común de los ciudadanos de a pie que los votamos.

Otra gran pregunta es: ¿A quién le creo? Si pudiera creerle a todos, tendría que votarlos a casi todos, habida cuenta de sus hermosos discursos, promesas, plataformas, planes y proyectos. El problema es que no les creo a todos. 

Y se viene la otra preguntita: ¿Por qué le creo al candidato A y no al B? No siempre se tiene una respuesta, porque no solemos votar con el cerebro, sino por emociones o conveniencias.

Por otra parte, sabemos que las medicinas que realmente curan no suelen tener buen sabor. Ante los problemas que, inevitablemente afronta una sociedad, hay que tomar medidas que no suelen ser gratas. Los ajustes vienen luego de que se desajustó, pero nadie se queja del que desajusta, porque se está en medio de la fiesta . Cuando hay que poner las cosas en su lugar, quien lo hace no es bien visto. Como dijo un expresidente nuestro: «Si hubiese dicho lo que iba a hacer, no me votaba nadie». 

Paradójicamente, dicha sentencia no se ha cumplido con el actual presidente, ya que dijo más o menos todo lo que iba a hacer (que no eran propuestas muy atractivas en el corto plazo) y sin embargo lo votaron.

Si vemos la evidente decadencia, tanto en lo económico, social y educativo que sufrimos desde la recuperación de la democracia, para no ir más atrás, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que todos los gobiernos que se sucedieron aportaron algo a esa decadencias en mayor o menor medida. 

¿Será que alguna vez deberemos votar con un poco más de cerebro y menos de corazón?



martes, 8 de julio de 2025

Almas nobles

Algunas almas nobles abrazan el perokirchecristinismo con convicción religiosa. «Perón le regaló a mi abuelo una bicicleta» o «Evita le regaló a mi mamá su primera muñeca». Con plata que no salió de sus bolsillos, pero regalos al fin, que lograron esa fidelidad perruna imborrable como todos los dogmas religiosos. También se oye «Yo nací peronista y voy a morir peronista». Nuevamente una convicción religiosa contra la que toda argumentación resulta vana. Los dogmas religiosos no se discuten. Resisten cualquier resultado adverso o personaje nefasto: no importan los López Rega o los montoneros; los rodrigazos o el albertismo. Criticaron la tímida apertura que hizo Alfonsín de Aerolíneas, pero aplaudieron y apoyaron con fervor las privatizaciones de los 90 para luego militar con convicción las reestatizaciones, disfrazadas de épica revolucionaria del kirchnerismo. 

Afirman que todos los males de la Argentina de hoy, son por culpa de Milei y que la indefendible gestión del albertismo es porque no pudo revertir la entrega a los capitales extranjeros de la administración de Macri.

No registran que, al finalizar su mandato la Abogada Exitosa (de 12 años, si contamos con el período del Finado) , ya había un cartonero en cada esquina y millones de compatriotas (y, por cierto, algunos extranjeros) que dependían de un plan. Tampoco toman en cuenta que las tarifas de agua, gas y luz tenían subsidios escandalosos porque si no, mucha gente no los podría pagar. Y todo ello para maquillar la pobreza cuyos índices estigmatizan solo a los responsables de ella y no a los pobres.

Hoy, militan el dogma de que la Prestante Dama es una presa política y no una política presa, inversión de palabras cuyo significado es claramente diferente. No conciben que un juez que la condena haya fallado conforme a derecho y a pruebas irrefutables. La justicia no les resulta creíble como sí lo fueron los fallos exprés que les regaló el recordado Oyarbide. «La proscriben por las cosas buenas que hizo». Esta inefable frase deja al desnudo una idea que abrazan con fervor, que ellos se consideran los buenos y cualquiera que no esté de acuerdo es un perverso de toda perversión. No conciben que se pueden perseguir fines positivos con métodos distintos. Otra perversa afirmación es la de «Roban, pero hacen». Jamás se puede aceptar tal cosa, pero suponiendo que fuese aceptable, habría que preguntarse ¿qué hicieron de positivo? ¿La inflación siempre aumentando en sus gobiernos? ¿La terrible deuda por juicios por mala praxis en la expropiación de YPF? ¿Mejoró sustancialmente la situación de los jubilados de la AFJP al ser pasados compulsivamente (contra su expresa voluntad) al sistema de reparto? 

¡Ah! Casi me olvido: los jubilados comenzaron a cobrar migajas por culpa de Milei…




martes, 1 de julio de 2025

La pelea de fondo

Hace unos años, yo escribía: 

«Creo que la pelea de fondo es la de las ideas. La lucha en el terreno político, necesaria, es solo, por el momento, una pelea de relleno». 


Y decía esto porque la irrupción de un político liberal de pura cepa era una quimera. Hoy ya no lo es, pero sigo creyendo que la batalla de las ideas es fundamental, pero no ha terminado aún. Si no hay una mayoría que esté convencida de que el camino es por ese lado, más temprano que tarde, el humor de la ciudadanía cambiará, habida cuenta que resultados palpables para el grueso de la población, no se obtendrán en el corto plazo. Y nuestro pueblo, luego de tantos años de promesas incumplidas y fracasos reiterados, suele quejarse de los resultados pero no de los métodos. Y los resultados, en lo inmediato, no serán lo que espera la gente, por aquello de que «la medicina que cura, no suele tener buen sabor».

Y la probabilidad del fracaso no es para nada desdeñable: las estructuras mafiosas que tanto daño han producido, están intactas y en el Congreso (también infiltrado por esas mafias), hay todavía un número suficiente para impedir la gestión y oponer toda clase de obstáculos a las políticas oficiales

También escribí entonces:

«Por eso es fundamental que toda esta nueva generación de liberales que aparecen en los medios sigan propagando la idea de la libertad como bien supremo y generador de bienestar y progreso; que se trate por todos los medios de llegar a los claustros académicos; de convencer a periodistas y formadores de opinión».

Desde luego que esas ideas, no surgieron de una mente iluminada que pergeñó una doctrina de cómo debe ser la sociedad, sino que surgió de un atento y riguroso análisis de la evolución de las sociedades en las que estas teorías se aplican y pueden mostrar resultados palpables en pocos años

Por eso, el resultado de las elecciones legislativas de este año, es crucial para el desenvolvimiento de esas políticas tan necesarias. 

Tengamos en cuenta que, un probable fracaso de un gobierno liberal, tendría efectos terriblemente regresivos para la consolidación de la idea en la gente y el daño sería doble; por el nuevo fracaso en sí y por el descrédito que las ideas liberales sufrirían. 

Hoy, todavía muchos le achacan al «neoliberalismo» (aunque nadie sepa definir qué es) la terrible crisis de 2001 y no a la corrupta implementación de algunas políticas liberales y al consabido déficit de las cuentas públicas que se practicó en aquellos años.





Mitos, falacias y bolu… reflexiones

«Si no les gusta formen un partido político y ganen las elecciones». Frase muy acertada de la prestante dama que nos supo asestar dos presi...