La brecha salarial
Hay ciertos aspectos del tema de esta famosa brecha que vale la pena analizar.
Insisten en que a las mujeres se les paga menos por la misma tarea, pero nunca son capaces de citar algún caso concreto. Y, huelga decirlo, sería por demás ilegal tal situación.
Suelen poner como ejemplo que las mujeres desempeñan los peores trabajos y peor remunerados y al efecto citan el caso de las empleadas domésticas –casi exclusivamente mujeres– que tienen esas tareas de baja calificación y mal pago.
Vamos a suponer que tenemos a una persona sin mayores estudios ni capacitaciones –tal vez no llegó a completar la escuela primaria– que sale a buscar trabajo. ¿podría pretender que la tomen como asesor financiero o informático de una empresa? Está por demás claro que a lo que puede pretender es a un «conchabo» como ayudante de albañil, como recolector de residuos, como peón municipal para cavar zanjas o como empleado doméstico. Si esa persona es una mujer, difícilmente se presente a alguna de las primeras opciones, que serán tomadas por varones. Y, siendo mujer, lo más probable es que se postule como empleada doméstica.
Las ocupaciones que toman los hombres son, por lo general, más pesadas, más insalubres y riesgosas que las tareas domésticas. También es cierto que suelen ser mejor remuneradas que estas últimas, aunque no siempre.
Pero, ¿la mejor paga es por ser varones o por ser trabajos más duros que las que suelen tomar las mujeres? Sin contar con que estas tareas «masculinas» suelen ser contratadas por empresas que no pueden arriesgarse a tener empleados en negro y, por tanto, deben pagar salarios de convenio, vacaciones y demás cargas sociales.
Las tareas domésticas, en cambio, no suelen ser registradas y por ello no se sujetan a convenios gremiales. ¿Esto ocurre porque se trata de mujeres? ¿O será simplemente porque una familia particular no puede, no quiere o no está dispuesta a pagar esos cargos adicionales? Las mismas empleadas suelen preferir que se les pague un peso adicional en la mano y no que vaya a parar a quién sabe dónde.
Y un último ejemplo: en el caso de un municipio, ¿quién realiza los peores trabajos? Si uno concurre a una oficina administrativa municipal, verá que abundan las mujeres en estas tareas, pero si se da una vuelta por el corralón municipal, donde están los trabajos más sucios y riesgosos –y que no suelen ser los mejor ubicados en el escalafón– verá que hay una absoluta ausencia de mujeres.
De eso, las feministas no suelen hablar.
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La Universidad gratuita
Criticar siquiera levemente alguna de las «vacas sagradas» del pensamiento Nac&pop, nos lleva invariablemente al averno creado por las mentes progres siempre consustanciadas con el pueblo trabajador y explotado y que nunca lograron mejorarles sus niveles de vida en las ocasiones que llevaron a cabo sus trasnochadas políticas. Y, hasta hace pocos meses, nos podía llevar ante el tribunal de la Santa Inquisición moderna llamado INADI.
Corro el riesgo de incurrir en tal osadía y manifiesto que la Universidad Nacional debería ser arancelada.
Lo digo porque creo que en un país empobrecido como el nuestro no es justo que quienes podrían pagar un arancel, aunque sea modesto, tengan la ganga de la gratuidad a expensas de todos los contribuyentes, gran parte de ellos pobres de pobreza absoluta, que por esa razón no pueden acceder a la Universidad aún siendo gratuita.
Y ese empobrecimiento es en parte debido al sostenimiento de este tipo de políticas que permite, por ejemplo, que extranjeros no residentes puedan gratuitamente estudiar o atenderse en hospitales públicos.
Las universidades, si fuesen aranceladas, mejorarían sus recursos y podrían hacer un sistema efectivo de becas para los alumnos que no están en condiciones de afrontar ese arancel.
Pero no termina allí la cosa. Si quienes asisten a clases tuviesen que pagar por ellas o bien cuidar de mantener su beca, no desperdiciarían su tiempo en actividades de corte político que nada tienen que ver con su formación académica.
Aún con la Universidad gratuita (para quienes allí asisten) no debería mantener su condición de alumno regular quien no apruebe una cantidad de materias, que se estimaría para cada carrera, ocupando una plaza que bien se podría destinar a un alumno que sí se enfoca en el estudio.
También se despilfarran recursos con la loca teoría del «ingreso irrestricto». Si con la dotación de docentes, materiales de estudio e instalaciones se puede impartir clases a una determinada cantidad de alumnos; ¿quién se beneficia admitiendo a cantidades que suelen duplicar o triplicar esa capacidad instalada?
Yo sé que estos conceptos no lograrán que se modifique un ápice la política actual en materia de la educación superior, pero de todos modos, como no creo ser dueño de la verdad, sería bueno que alguien pudiera acotar algo o incluso refutar mis argumentos.
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Las elecciones de medio término
Suena como innecesario decir que las elecciones legislativas de 2025 son cruciales para el destino de Argentina. Y así es porque si el presidente conserva la popularidad que hoy tiene, se conseguirá número suficiente el Congreso para poder aprobar, sin tanto obstruccionismo, las leyes que necesita para continuar el camino empezado en diciembre pasado y que puede gustar mucho, poco o nada, pero que es claramente un rumbo distinto al que nos trajo a la tragedia que hoy se vive en nuestro país.
No hay muchas probabilidades de que un gobierno con tan poca representación parlamentaria, pueda sustentarse exitosamente en el tiempo.
Para que se pueda seguir por el camino trazado, es necesario acordar con los bloques afines las estrategias a seguir sin necesidad de conformar alianzas y manteniendo cada sector su identidad propia.
Para las elecciones de 2027, donde se eligen puestos ejecutivos, sí es necesario hacer una alianza de fuerzas afines, sobre todo en la Provincia de Buenos Aires, donde el más votado se lleva el puesto ejecutivo, aunque sea solo por un voto de diferencia. Si en las pasadas elecciones hubiese prevalecido este criterio –habida cuenta de cuál era el enemigo a enfrentar– y se hubieran dejado de lado egos y cuestiones personales, hoy no habría tanto obstruccionismo al frente de la provincia más grande e influyente del país.